¡¡Un Caminar Sobrenatural Con Jesús!!

Mateo 14: 22-33

26 y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: !Un fantasma! Y dieron voces de miedo. 27 pero en seguida Jesús les habló, diciendo: Tened ánimo; ¡yo soy, no temáis! 28 entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.29 Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. 30 pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡¡Señor, sálvame!!

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¡¡Jesús estaba a solas con el padre!!

Y mientras él era feliz en la presencia del padre, los discípulos eran miserables, estaban en el mar solos, cansados, azotados por las olas ya que el viento era contrario a la dirección a la que se dirigían, Pedro remaba con todas sus fuerzas en medio de la oscuridad que cubre el mar de Galilea. De repente ve un ligero resplandor a lo lejos. ¿Será que al fin va a amanecer? Las olas chocaban violentamente contra la barca. El fuerte viento azota su cara. Empapado y con el cuerpo adolorido, Pedro sigue remando sin descanso. Cuando los discípulos salieron, la luna casi llena estaba en lo alto del firmamento, pero ahora ya va desapareciendo por el oeste. Con todo, solo han logrado avanzar unos pocos kilómetros. Volcados en su lucha contra el mar y ensordecidos por el estruendo del viento y las olas, apenas pueden hablar entre ellos. Así que es muy probable que Pedro esté inmerso en sus pensamientos.

“Aunque en los pasados dos años él ha aprendido mucho con Jesús, a Pedro le queda un largo camino por recorrer”

Verso 23 Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo.

Verso 24 Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario.

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¡¡El majestuoso encuentro de Jesús con los Discípulos!!

Verso 25 Mas a la cuarta vigilia de la noche *3:00am- 6:00am*, Jesús vino a ellos andando sobre el mar.

1. Una petición atrevida y arriesgada:

Pedro era caracterizado por su personalidad, hombre de gran temple y gran lealtad; en realidad, fueron muchas las ocasiones en las que las palabras y acciones de Jesús dejaron desconcertado a Pedro. Una de ellas había ocurrido justo el día anterior. Después de que Jesús había alimentado milagrosamente a varios miles de personas, algunos intentaron nombrarlo rey, pero él reaccionó de una forma que sorprendió a muchos: se fue de allí para evitarlo. Luego ordenó a sus discípulos que subieran a una barca y se dirigieran a Capernaum. Esa misma noche, mientras navegaban, volvieron a quedarse admirados al ver a Jesús caminando hacia ellos sobre las aguas del mar de Galilea en medio de una tormenta. En aquella ocasión, Jesús le enseñó a Pedro una importante lección sobre la fe.

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¿Pero que hubiese sucedido si Pedro se hubiera abstenido de hacer aquella petición? Seguramente no habría experimentado aquel gran momento de sobrenaturalidad; de seguro, Pedro tenía bastante en que pensar. ¡Deseaba llegar a ser un excelente discípulo de Cristo, y es precisamente ese deseo de mejorar, de vencer obstáculos como las dudas y temores, lo que lo convierte en un sobresaliente ejemplo para nosotros!

Verso 27 Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: !!Tened ánimo; ¡yo soy, no temáis!

2. La Respuesta de Jesús y los pasos sobrenaturales de Pedro!

Verso 29 Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús.

Jesús hace lo que él le pide y lo llama. Pedro, sin dudarlo un segundo, se baja de la barca y pisa las agitadas aguas. ¿Puede usted imaginarse lo que siente al ver que sus pies no se hunden? Admirado, empieza a caminar con paso firme hacia Jesús.

3. ¡¡Un gran descuido o distracción!!

De repente, otro sentimiento se apodera de él. Se distrajo. “Al mirar a la tempestad de viento, le dio miedo”, explica la Biblia. Cuando Pedro ve el mar revuelto y las olas chocando violentamente contra la barca, el pánico lo domina. ¿Será que va a morir allí, tragado por las aguas? En unos instantes, el miedo ahogo su fe, y Pedro a quien Jesús había llamado “Roca” por la estabilidad que vislumbraba en él empieza a hundirse como una piedra lanzada al mar. Aunque es un nadador experto, no confía en sus propias fuerzas y comienza a gritar: “¡Señor, sálvame!”. Enseguida, Jesús lo agarra de la mano y lo saca hacia la superficie.

Ya de pie sobre las aguas, le dice estas impactantes palabras: “Hombre de poca fe, ¿por qué cediste a la duda?”

¿Por qué son tan peligrosas las dudas, y cómo podemos combatirlas? ¡Qué valiosa lección encierran estas palabras! Ceder a las dudas es muy peligroso, pues estas ejercen un tremendo poder sobre nosotros. Pueden llegar a devorar nuestra fe y ahogarnos espiritualmente. ¡Por eso, debemos estar resueltos a luchar contra nuestros temores y dudas!

 

 

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