“Y dijo el SEÑOR: Tú te apiadaste de la planta por la que no trabajaste ni hiciste crecer, que nació en una noche y en una noche pereció, ¿y no he de apiadarme yo de Nínive, la gran ciudad, en la que hay más de ciento veinte mil personas que no saben distinguir entre su derecha y su izquierda, y también muchos animales?”

(Jonás 4:10-11) 

NO QUIERO dañar la fiesta. También soy alguien que ha seguido y sigue los partidos de fútbol y quien tiene sus preferencias. SIN EMBARGO, es muy interesante ver en estos días, no solo la pasión por su equipo de preferencia poniéndose la camiseta respectiva (tengo camisetas de Alemania de Colombia y una de argentina que me regalaron), sino también ver el fervor con el que se ora para que su equipo vaya al próximo mundial. Y si no alcanza a sumar los puntos, entonces la frustración, la tristeza, la depresión es una cosa seria, y hasta preocupante en algunos casos  a veces parece que hasta la relación con Dios entra en crisis. ¿A quién le pondrá Dios más atención? ¿Será que Dios tiene equipo, o nación, preferido? ¿O será que Dios le contesta al equipo con más seguidores? ¿Será Dios argentino, o brasileño, o colombiano, o …? ¿Qué clase de teología es esta? ¿Qué imagen de Dios tenemos? Bueno, parece que en el momento de un partido de fútbol la teología no importa. Como sea, queremos ver a nuestro equipo en el mundial.

Dios y el futbol

OTRO ESCENARIO: Hay una carrera que determina, no la ida a un mundial, sino el futuro eterno de muchos, la ida de una persona al cielo o al infierno. ¿Cuánta diferencia haría en el mundo si con la misma pasión que mostramos en una eliminatoria de fútbol nos preocupáramos por la ida al cielo de los tantos que no conocen a Cristo y que van rumbo al infierno? SINCERAMENTE, de ninguna manera estoy en el plan de condenar o hacer sentir a alguien mal, PERO . . . cuando de pasiones se trata . . . 
Yo también estoy examinando mi propio corazón  tenlo por seguro.
La verdad es que por esto Dios sí nos pide orar (Mt.9:35-38). Nos pide ir a todas las naciones y hacer discípulos  (Mt.28:18-20), porque a EL sí le interesan TODAS las naciones y no quiere que alguien se pierda, o se quede atrás y no vaya al cielo (1Tim.2:1-4 / Apoc.7:9-10). Hay gran gozo en el cielo cuando un pecador se arrepiente (Lc.15:7) – ¿será que ese gozo suena algo así como cuando su equipo mete el gol tan esperado o será que suena como algo más? Los pecadores tienen ‘hinchas’ en el cielo que esperan que estos busquen a Dios y sean salvos – ‘metan el gol de su vida’. PERO, ¿será que como cristianos parecemos a veces más cómo Jonás cuya pasión era muy diferente a la de Dios?

ORACIÓN: Dios eterno y Padre de nuestro Señor Jesucristo aviva nuestra pasión por los pecadores a tal punto que nos pongamos Tú camiseta y salgamos con Tú mensaje de salvación a las naciones para ver multitudes siendo alcanzadas y salvas por medio de Cristo.

Paul J. Otremba
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