Category Archive Opinión de Fe

ByDistrito

MARTYN LLOYD-JONES SOBRE LA IMPORTANCIA DE PREDICAR A TRAVÉS DE LIBROS DE LA BIBLIA

En su libro El Sermón del Monte, el gran predicador ingles Martyn Lloyd-Jones (1899–1981) compartió sobre la importancia de predicar a través de libros de la Biblia en su mensaje sobre Mateo 5:31–32 que habla sobre el divorcio:

Comenzaré por señalar que, cuando llegamos a un tema y pasaje como éste, vemos el valor del estudio sistemático de la enseñanza bíblica. ¿Cuan a menudo oímos hablar en público acerca de un texto como éste? ¿No es cierto que este es una clase de tema que los predicadores tienden a eludir? Y por esto mismo, desde luego, somos culpables de pecado. No hay que estudiar algunas partes de la Palabra de Dios y hacer caso omiso de otras. No hay por qué eludir las dificultades. Estos versículos que vamos a analizar son tan parte de la Palabra de Dios como cualesquiera otros que se hallen en la Escritura. Pero por no exponer la Biblia en forma sistemática, debido a nuestra tendencia a tomar textos fuera de su contexto y a escoger lo que nos interesa y agrada, y a hacer caso omiso del resto, nos hacemos culpables de una vida cristiana desequilibrada. Esto a su vez nos conduce, desde luego, a fracasos prácticos. Es muy bueno, por tanto, que estudiemos el Sermón del Monte de este modo sistemático, y por ello nos encontramos frente a esta afirmación.

Por una razón u otra muchos comentaristas, aunque se han propuesto escribir un comentario del Sermón del Monte, pasan por alto este pasaje y no lo comentan. Se puede entender fácilmente por qué la gente tiende a eludir un tema como éste; pero esto no los excusa. El evangelio de Jesucristo afecta todos los aspectos de nuestra vida, y no tenemos derecho de decir que ninguna parte de nuestra vida está fuera de su alcance. Todo lo que necesitamos se nos enseña y con ello poseemos instrucciones acerca de todos los aspectos de nuestra vida.

Fuente: ancladoencristo.org

ByDistrito

EL PROCESO DE PREPARAR UN SERMÓN EXPOSITIVO

Cuando empecé a predicar, no seguía un proceso fijo. Yo estudiaba un pasaje, escribiría mis puntos centrales del sermón, derramaba todos mis pensamientos en un documento Word, y empezaba a escribir el mensaje.

Algunas veces hacía  lo que pensaba que era una buena introducción y primer punto, pero al estudiar más el pasaje, me daba cuenta que no tenía un buen bosquejo. Entonces hacía  de nuevo el bosquejo. Pero un bosquejo nuevo cambiaba mis puntos y tenía que hacer de nuevo el primer punto…y perdía mucho tiempo. Esta practica era muy frustrante cada vez que sucedía.

Necesitaba un proceso lógico y orgánico, pero no tenía mucha experiencia ni conocimiento de cómo preparar un sermón expositivo.

Gracias a Dios que tenía un libro que usé en el seminario para ayudarme. Preparado Para Predicar: La Obra de Dios y La Nuestra en La Proclamación de Su Palabra por Dr. Greg Scharf era el libro que me dio el proceso que estaba buscando. Scharf era mi profesor en Trinity Evangelical Divinity School y su clase  Introducción a la Predicación Expositiva era mi clase favorita del seminario. Scharf servía en All Souls Church en Londres con John Stott por un tiempo y también era Presidente de la Sociedad de Homilética Evangélica (the Evangelical Homiletics Society). También asistíamos a la misma iglesia por varios años.

En las páginas 115 y 116 de su libro, Scharf resume su proceso de preparar sermones expositivos (que describe en más detalle en el libro). El proceso tiene 14 pasos y Scharf le recuerda a los lectores de la necesidad de la oración en cada parte del proceso. (Si quieres aprender más acerca de un punto, recomiendo que leas el libro.)

Selecciona un texto o pasaje de la Escritura.

Lee el texto atenta y reiteradamente.

Estudia el texto; es decir, aplícate a la exégesis.

Medita en el texto.

Resume la idea central del texto en una sola oración.

Discierne de qué manera este texto le habla a tus oyentes. Escribe una proposición provisional, es decir, la idea central del pasaje en cuanto a cómo se relaciona con tus oyentes.

Estructura tu mensaje de un modo que refleje de qué manera el texto está diseñado para lograr los propósitos que Dios le ha conferido. Describe de qué forma tu mensaje desarrollará la proposición mediante una oración organizada.

Escribe un bosquejo que cumpla las promesas implicadas en la proposición y la oración organizadora.

Desarrolla cada idea en el bosquejo anclándola a una parte del texto, validando la conexión, explicándola, ilustrándola y aplicándola.

Escribe la conclusión del mensaje, incluyendo una oración final acorde.

Escribe la introducción del mensaje.

Escribe el mensaje detalladamente en un buen estilo oral.

Reduce el manuscrito a notas.

Ensaya el sermón en voz alta hasta que estés relativamente libre de tus notas y puedas olvidarte de ti mismo cuando prediques.

Aunque hay varios errores en cuanto a la ortografía y diseño del libro, Preparado Para Predicar es uno de los mejores libros que enseña cómo predicar. Si has sufrido como yo en la preparación de sermones, recomiendo este libro de todo corazón.

Fuente: ancladoencristo.org

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21 VERDADES SOBRE LA VIDA CRISTIANA Y LAS REDES SOCIALES

1. Si creemos el evangelio, este debe transformar la forma en que usamos las redes sociales. Somos llamados a usar las redes sociales de una manera que glorifique a Dios en respuesta a su evangelio (1 Co. 10:31).

2. Muchos creyentes, usan las redes sociales de una manera que contradicen lo que creen. Por ejemplo, decimos que creemos el evangelio pero deseamos la aprobación de los demás. O decimos que estamos satisfechos en Cristo, pero nos gusta ostentar y dar una imagen distorsionadas de nuestras vidas.

3. Para muchas personas, si algo no está en las redes sociales en verdad no ocurrió. Hemos abrazado una forma de ver la vida en la que lo único que vale la pena es aquello que es publicado, aprobado por otros, y nos hace lucir mejores o con un estilo de vida deseable.

4. Necesitamos ser honestos y reconocer que a veces nos interesa más publicar nuestras vidas que vivirlas. Nos importa más publicar lo que pasa por nuestra mente que tener pensamientos excelentes en nuestras mentes. Peor aún, a veces nos interesa más ver qué hay de nuevo en las redes sociales que vivir nuestras propias vidas.

5. Debemos reconocer que las redes sociales tienen algunos aspectos positivos (por ejemplo, nos permiten comunicarnos con otros para bien) y el surgir de ellas es inevitable porque somos hechos a imagen de un Dios Trino, personal y relacional.

6. Nuestro Dios diseñó que las redes sociales existieran en nuestra época, y ellas pueden ser usadas para bien o para mal. La forma en que las usamos puede dañar a otros y a nosotros mismos, o puede ser de edificación. Puede llevarnos por el camino de la sabiduría o por el camino de la necedad. Puede honrar a Cristo o puede deshonrarlo.

7. Unas de las cosas que más nos sorprenderán en el último día, cuando contemplemos al Señor en toda su belleza, será el tiempo que perdimos en las redes sociales, usándolas de maneras no sabias en vez de vivir para la gloria de Dios.

8. Nuestro pecado es la principal razón por la que se nos hace difícil usar las redes de una manera que honre a Dios. Como decía Calvino, nuestros corazones son fábricas de ídolos. Solemos preferir otras cosas antes que a Dios. Por eso usamos las redes sociales para nuestra propia gloria, e incluso podemos hacerlo en el nombre del “ministerio”. Nos gusta ser vistos, sentirnos importantes, tener siempre la razón. No amamos a Dios con todo nuestro corazón ni amamos al prójimo como a nosotros mismos.

9. Las personas detrás de las redes sociales no están interesadas en que glorifiques a Dios en ellas. Que tú vivas para la gloria de Dios no está en la lista de prioridades de Facebook, Google, Twitter, y otras empresas.

10. Cuando las empresas detrás de las redes sociales las diseñan y ajustan para que impactar la forma en que actúas (llevándote a pasar más tiempo en ellas o compartiendo más cosas), y gobernando tu atención haciéndolas adictivas con ayuda de expertos en comportamiento humano, ellas están básicamente detrás de tu corazón.

11. Las redes sociales quieren nuestros corazones porque en ellas el verdadero producto somos nosotros, a quienes las marcas y los anunciantes pueden dirigir publicidad e información segmentada gracias a que hemos cedido nuestra privacidad en ellas. Nuestros datos son usados para vendernos productos o ideas apelando a nuestros anhelos y emociones.

12. Así como en Matrix las personas eran entretenidas en un mundo digital para que las máquinas pudieran alimentarse de ellas, las redes sociales nos quieren enredados en ellas para su beneficio. Lo que pareciera una pesadilla de ciencia ficción es una realidad.

13. Los cristianos (y toda persona, en realidad) debemos entender que nuestra atención y privacidad son el recurso más valioso que las grandes compañías tecnológicas y las redes sociales quieren. Rendimos voluntariamente nuestra atención y privacidad cada vez que hacemos clic, publicamos algo, o nos entretenemos viendo algo.

14. Las redes sociales están diseñadas para ser adictivas. Esto afecta nuestra relación con otras personas. Por ejemplo, a todos nos ha pasado que cada vez tenemos menos conversaciones profundas debido a la presencia de nuestros teléfonos cerca. Pero esto también impacta nuestra relación con Dios, al distraernos de buscar su voluntad.

15. El botón “me gusta” es un ejemplo de las cosas que hacen las redes sociales en la lucha por tu corazón. No existe por accidente, fue diseñado para ayudarnos a tratar de satisfacer nuestra sed de aprobación, contribuyendo a que dependamos de las redes sociales. Está científicamente comprobado que recibir “me gustas” puede ser una experiencia altamente adictiva. Esto nos recuerda que debemos ver las redes sociales desde una cosmovisión bíblica, buscando usarlas con sabiduría.

16. Dios diseñó la forma en que funcionamos, y la Biblia enseña que nuestro deseo de aprobación de otros no es malo en sí mismo ni en todos los casos. Estar satisfechos con la aprobación de Dios y Su “me gusta”, que tenemos por medio de Cristo, debe ser suficiente para el creyente. No obstante, las redes sociales, al aprovecharse del desorden que el pecado trae a nuestras vidas, explotan para sus beneficios la forma en que Dios nos hizo.

17. No puedes ser avivado para estar entregado a algo si no das atención a eso. Y lo mismo ocurre con Dios. Por lo tanto, los creyentes debemos preguntarnos: ¿Cómo vivir en devoción a Dios cuando las redes sociales quieren dirigir nuestra atención a otra parte?

18. El discipulado en el siglo XXI demanda enseñarnos bíblicamente cómo confrontar y destronar de nuestros corazones el ídolo de la superficialidad de nuestra cultura, nuestra obsesión por lo nuevo y atractivo, que entendamos los peligros de entregar nuestros corazones a los baales de Silicon Valley.

19. Nuestro discipulado hoy debe lidiar con cómo obedecer los mandamientos más grandes (amar a Dios sobre todas las cosas y amar al prójimo como a nosotros mismos) en el momento en que vivimos, saturados de redes sociales.

20. Debemos tener un buen entendimiento de la tecnología para discipular a otros, pero también es necesario modelar cómo usarla correctamente. Por ejemplo, ¿cómo enseñar el valor del silencio, la paciencia, y el dominio propio a las personas que discipulamos si a cada rato publicamos en las redes cualquier cosa que pasa por nuestras mentes? ¿Cómo enseñar que Cristo satisface la sed de aprobación en nuestros corazones si vivimos buscando la aprobación de otros en Internet?

21. Vivir con sabiduría en nuestra era de redes sociales parece difícil, pero Dios ha prometido estar a nuestro lado hasta el fin del mundo. A fin de cuentas, las redes sociales podrán querer nuestros corazones, pero solo Uno murió por ellos y los tendrá para siempre.

Fuente: josuebarrios.com

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CON OJOS ESPIRITUALES

Texto Bíblico: 1 Samuel: 1

Es muy común en nuestra sociedad que unos a otros saquemos conclusiones de personas y situaciones cuando estas se contradicen con lo que pensamos o vivimos. Los seres humanos somos proclives a mirar a otros y crear historias que no siempre concuerdan con la realidad.

Pero, ¿qué sucede cuando sacamos conclusiones y nos atrevemos a emitir juicios de valor sin conocer el fondo y trasfondo de nuestro prójimo?. Es más,  ¿qué sucede cuándo nos apresuramos a reclamar a Dios por lo que estamos viviendo?

1 de Samuel capítulo 1 siempre será un claro ejemplo que sacar conclusiones aceleradas no es prudente y aleja las bendiciones de Dios en nuestras vidas.

Así, mientras Ana no buscó al Señor en actitud de humildad y sencillez de espíritu, para contarle su problema y deseo de ser madre, estuvo llorando, con pérdida de apetito, con corazón afligido e insatisfecha con su matrimonio. Pero, cuando se acercó al Señor y derramó su alma ante Él, sus ojos espirituales se abrieron y pudo entregar sus cargas a Aquel que podía aliviar su alma del dolor y quien podía responder su oración según su plan perfecto.

Al final, el Señor trajo paz a su alma porque el Espíritu Santo llenó su ser para que pueda ver más allá de su esterilidad y así poder ser una mujer y esposa alegre. La Biblia dice que Ana, después de este encuentro espiritual con Dios: “…se fue por su camino, y comió, y no estuvo más triste.” Por su parte, Dios oyó su oración y le concedió el privilegio de ser madre de seis hijos. Uno de ellos llegó a ser el gran profeta Samuel.

Pero, en esta  misma historia tenemos a un sacerdote llamado Elí que, cuando vio a Ana postrada ante el Señor derramando lágrimas, se apresuró a juzgarla y la llamó “ebria”… ¿qué pasaba con este hombre de Dios que no pudo discernir que esta mujer sólo quería hablar con el Señor y que sólo deseaba palabras que alivien su dolor?

Cuando el sacerdote Elí vio a Ana con ojos espirituales, entonces, pudo darle palabras de aliento, consuelo y que confirmaban las palabras de Dios en su Palabra. La Biblia nos dice que Elí le dijo a Ana: “Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho”

Amigo, ¿en cuál de estas dos escenas usted se ubica? ¿En Ana, la que se estresaba y deseaba que sus problemas se acabaran y, con su actitud renegaba de la vida que Dios le daba junto a su esposo? O, ¿quizás del lado del sacerdote Elí juzgando la vida de los que lo rodean en lugar de pronunciar palabras que ayuden y restauren?

No se olvide, amigo, que sólo la llenura del Espíritu en nuestras vidas nos permite abordar las situaciones que nos rodean como lo haría Cristo. Mirar con ojos humanos (no espirituales) detiene las bendiciones que Dios nos puede dar en medio de las aflicciones, y a su vez impide que seamos de bendición para con los que necesitan escuchar una palabra de aliento que traiga paz y descanso a sus vidas atribuladas.

Elí perdió la oportunidad de continuar ministrando en el templo por su apresuramiento en juzgar a los demás y por su falta de espiritualidad en el ministerio sacerdotal que tenía. Por el contrario, Ana supo entender el significado de vivir bajo la voluntad y cobertura de Dios, recibiendo el privilegio de ministrar en su hogar a los hijos que el Señor le dio y viendo con gozo cómo su primogénito se convertía en un gran siervo de Dios.

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados,

y yo os haré descansar.”

(Mateo 11:28)

¡Dios lo bendiga!

Fuente: zoilacevallos.blogspot.com

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MÁS CRISTIANOS EN EL MUNDO, POR FAVOR.

Si un cristiano se dispone a escribir una novela, ¿debe comunicar en su obra un mensaje evangelístico? ¿Deben los cristianos hablar o escribir solamente sobre temas cristianos?

En una ocasión alguien le hizo a C. S. Lewis esta última pregunta. Su respuesta fue sencilla:

No queremos más libros sobre el cristianismo, sino más libros escritos por cristianos sobre otros temas, con su inclinación cristiana.

¿Qué quiso decir Lewis con esto? No creo que él estuviera en contra de la publicación de libros cristianos. ¡Él mismo escribió muchos! Lewis quiso decir que los cristianos no deben conocer solamente temas cristianos, sino también sobresalir y representar a Cristo en todas las áreas de estudio. De manera que debe haber autores, investigadores, científicos, doctores, abogados, emprendedores, administradores, atletas, y artistas que creen en Cristo, actúan como Cristo, e impactan a la cultura con Cristo en sus respectivas áreas.

Necesitamos más cristianos en el mundo.

El cristiano como creador

No estamos hablando solamente de novelistas. Necesitamos más cristianos en cada esfera cultural: artes, ciencias, negocios, entretenimiento, deportes, y academia. Después de todo, el hombre, como portador de la imagen del Creador, tiene la habilidad de crear también. Algunos consideran el hombre un “co-creador”, no creando ex nihilo (de la nada), sino haciendo cosas nuevas de la naturaleza hablada a la existencia por nuestro Creador.

Y “crear” no se refiere solamente a una creatividad artística. El emprendedor crea un negocio, oportunidades de empleo, y contribuye al desarrollo de su economía. El granjero crea sistemas de cultivo y produce una cosecha. El periodista investiga los hechos y crea una narrativa para informar a las masas. Cada creador hace algo nuevo en su contexto para ayudar a su comunidad a prosperar.

Crear para la gloria de Dios

Pero, ¿qué hace que nuestro trabajo sea distintivamente cristiano? En el mundo de las artes, muchos consideran que las únicas obras de valor son aquellas que comunican doctrinas cristianas. La etiqueta “cristiana” se usa para marcar una obra que fue hecha por un cristiano para hablar sobre temas de la religión cristiana, especialmente la salvación. Sin embargo, esa sería una confusión entre arte de la iglesia y arte para la iglesia.

El arte creado por los cristianos puede, pero no tiene que, hablar sobre la salvación. En Génesis 2:9, el Creador Supremo “hizo brotar de la tierra todo árbol agradable a la vista y bueno para comer”. Estos arboles no tuvieron un propósito religioso, ni tenían forma de cruz. Su función se encontraba en su belleza estética y su fruto. De la misma manera, el artista cristiano no tiene que comunicar un mensaje evangelístico con sus obras. Más bien, debe preocuparse solo con hacer un trabajo excelente. Y esto es tan verdadero para cualquier vocación como lo es para el artista.

En las palabras de Francis Schaeffer en su libro Arte y la Biblia:

Un cristiano debe usar estas artes para la gloria de Dios, no solo como tratados, sino como cosas bellas para alabar a Dios. Una obra de arte puede ser una doxología en sí misma… El mensaje cristiano comienza con la existencia de Dios para siempre, y luego con la creación. No comienza con la salvación. Debemos estar agradecidos por la salvación, pero el mensaje cristiano es más que eso. El hombre tiene un valor porque está hecho a la imagen de Dios.

Nuestro trabajo es distintivamente cristiano no porque habla explícitamente de temas bíblicos, sino porque nace de un corazón que conoce al Creador y hace todas las cosas para Su gloria.

¿Cristianos en el mundo?

Entonces, ¿por qué necesitamos cristianos en el mundo? Porque vivir bajo la revelación especial no significa menospreciar la revelación general. Conocer a Dios no significa darle la espalda al mundo. Al contrario, cuando conocemos a Dios como nuestro Salvador, pero también como nuestro Creador —¡la Imagen original a cuya semejanza fuimos creados!— entendemos mejor nuestro mundo y que Él es dueño de todo en él.

Los cristianos podemos y debemos trabajar para ser los mejores doctores, abogados, atletas, actores, y trabajadores en cualquier vocación que busquemos. No haciéndolo con motivos pecaminosos o para ganar más para nosotros mismos, sino por amor a Dios y a nuestro prójimo (Lucas 10:27).

Fuente: coalicionporelevangelio.orgSteven Morales